Todos sabemos que después de una pérdida significativa vivimos lo que se conoce como duelo, es decir, una situación complicada en la que experimentamos una serie de sentimientos que están estrechamente relacionados con la persona que acabamos de perder.

Sin embargo, los sentimientos que experimentamos durante el curso del duelo pueden ser muy intensos y, a menudo, pueden ser peligrosos, ya que generalmente no es fácil superar adecuadamente estos momentos.

Por lo tanto, cuando perdemos a un ser querido, podemos experimentar síntomas muy similares a los que ocurren en una depresión u otro trastorno psicológico.

Además, aunque el dolor a menudo se asocia con la muerte de seres queridos, es importante tener en cuenta que este proceso se puede experimentar en cualquier situación de pérdida y no tiene que estar siempre vinculado a la muerte de alguien.

Las 5 fases del duelo son:

Primera etapa: la negación

La primera reacción a situaciones como la información de que un ser querido ha muerto o tiene una enfermedad termina es negar la realidad de los hechos.

Segunda etapa: ira

Después de la negación, cuando uno comienza a aceptar la realidad de lo que sucedió, aparecen sentimientos de enojo.

Tercera fase: la negociación

Esta tercera fase consiste en el último esfuerzo que hace la persona para tratar de aliviar el malestar psicológico que está causando la pérdida.

Por lo general, es una fase muy corta en la que la persona trata de negociar el dolor que está experimentando para evitar la aparición de sentimientos depresivos.

La cuarta fase: depresión

Esta fase puede interpretarse como el momento en que la confusión producida por el dolor desaparece y la persona comienza a comprender la certeza de la pérdida y se comienza la fase depresiva.

Quinta fase: aceptación

La aparición de esta última fase es el indicador de que el proceso de duelo ha sido normal y no patológico, y que ha llegado a su fin.

Llevar el duelo no es fácil, pero no imposible. Recuerda que el tiempo es tu mejor aliado.

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